Señal Para Moviles

       

      

En el siglo XVIII, el Gobernador del Reino de Chile, Don José Antonio Manso de Velasco se propuso la tarea de crear villas para atraer a la población flotante y expandir la idea de la ilustración, para lo cual envió a los hacendados de todo el largo territorio un extenso memorial, solicitando los territorios necesarios para los fines convenientes. Don Juan José Jiménez de León y Hurtado de Mendoza, quien donó el potrero de "Las Chacras" con más de 450 cuadras pertenecientes a la Estancia "Lircunlauta".1 El día 17 de mayo de 1742 llegó a la zona el Gobernador e hizo un reconocimiento del lugar, eligiendo el sitio donde debería establecer la Plaza de Armas, el éxito de la nueva villa consistiría en atraer a los españoles, vagos y vagabundos para así iniciar el proceso de domesticación y proletización de la población flotante que en esos momentos no quería entrar en el sistema económico de latifundios (haciendas y estancias). Este tipo de población vivía en los alrededores de la estancia de Colchagua.2

Iglesia San Francisco

En proceso de restauración, 2008, MOP. Fundada en octubre de 1744, fecha en que llega un grupo de ocho misioneros jesuitas que levantan su casa misional a dos cuadras aproximadas al sureste de la Plaza de Armas, que ya alberga a una pequeña iglesia parroquial. Luego del terremoto del 27 de febrero de 2010, dicha iglesia quedo en malas condiciones razón por lo cual aun está cerrada a la comunidad, esperando una posible restauración

Declarada Monumento Nacional, mediante Decreto N°936, del 16 de noviembre de 1984 del Ministerio de Educación de la República de Chile.

Fundación de San Fernando

Ni la historia, ni la tradición, han recogido la circunstancia si el día era luminoso o con un sol que tímidamente se asomaba entre las nubes o corría un viento helado que calaba hasta los huesos, o si una lluvia persistente azotaba a los presentes, de aquel 17 de mayo de 1742, cuando don José Antonio Manso de Velasco, posteriormente nombrado Virrey del Perú, fundara San Fernando de Tinguiririca, acta que firmara en el poblado de Malloa, aprovechando las 450 cuadras que habían donado a la Corona Española, los vecinos don Juan José Jiménez y su cónyuge doña María Morales de Albornoz.

Lo que siguió a continuación trajo la alegría a muchos pobladores de la zona, ya que se inició la adjudicación de tierras y solares a más de trescientas personas, que hicieron las autoridades nombradas para el efecto. Para que se ubiquen los que conocen la ciudad, estos solares que tenía los siguientes deslindes: La Cañada, por el norte, hoy Av. Manso de Velasco; calle Juan Jiménez, por el poniente; la línea férrea por el oriente y el callejón de los Palacios, por el sur, actualmente calle Los Palacios. En esta especie de trapecio, se trazaron 91 manzanas o cuadras, algunas subdivididas en cuatro lotes, separadas por vías rectilíneas, de 13 varas de ancho.

Pero del júbilo inicial, se pasó a la desazón general, los terrenos eran húmedos y pantanosos, por la presencia de los ríos que los circundaban, Tinguririca y Antivero. Los "agraciados" con estas donaciones reales, estaban muy renuentes a venir a instalarse al nuevo centro urbano. Fue preciso aplicar drásticas medidas, multas y condenas a prisión, para que las personas comenzaran a instalarse en sus solares e iniciaran la edificación de sus casas. Le correspondió al corregidor don Pedro Gisbert y Talens, tomar tal decisión para llevar a feliz término el acariciado proyecto de poblar el valle de Colchagua.

Cuando se celebra un aniversario más de la fundación de San Fernando, en los discursos oficiales, en las exposiciones escolares, en los homenajes institucionales, siempre figuran con letras de molde, los nombres de Manso de Velasco, Juan Jiménez y Sra. y el del corregidor se olvida, nadie ha justipreciado sus méritos, que levantó su casona en Argomedo con Carampangue (donde hay un plaza de juegos infantiles). Su misión fue de tal magnitud, que no habría prosperado el surgimiento de la ciudad.